Profesores de la Escuela Bernardo O’Higgins implementan el Plan Optativo de Acciones de Educación Ambiental, a través del cual ya han visitado la laguna “La Manga”.
Este año, previo a la pandemia, se tenía programado visitar el río Los Maquis, siguiendo su curso desde el sector de las tazas, pozones, cascadas hasta la desembocadura en el lago General Carrera, incorporando a estudiantes de todos los niveles. 

En tiempos de pandemia las actividades al aire libre se mantienen en veremos. El distanciamiento social, las cuarentenas y la prohibición de reuniones grupales han afectado los modelos de aprendizaje experienciales, fundamentales para dar sentido a la teoría que se entrega en las salas de clases y, hoy por hoy, online. Y cuando se trata de conocimientos asociados al arte o la naturaleza, mucho más sentido tiene este vínculo natural.

Con un incipiente proceso de desconfinamiento avanzando y ya entrando en modo vacaciones, las escuelas de Aysén aún no han podido retomar su trabajo normal. A pesar de ello, ya se preparan para volver.

Es el caso de la Escuela Libertador Bernardo O’Higgins, de Puerto Guadal, que en los últimos años ha desarrollado una labor donde sus estudiantes interactúan con fines educativos con los ecosistemas del poblado y sus alrededores.

Así lo explica el profesor Jorge Márquez Henríquez, quien desarrolla desde hace varios años visitas a áreas de alto interés natural, en el marco de Plan Optativo de Acciones de Educación Ambiental, con el apoyo de diversas organizaciones y entidades, como es el caso del Parque Patagonia.

Nuestra escuela tiene un sello medioambiental bien característico, que está dentro del proyecto educativo institucional”, señala el docente. En este sentido “los sectores aledaños, los ecosistemas que nos rodean, son muy adecuados para hacer estas actividades, por lo que por cuatro años consecutivos hemos trabajado con, al menos, tres o cuatro salidas en el año para interactuar con los ecosistemas y reforzar la educación ambiental y las ciencias naturales”, puntualiza.

Fue así que en abril de 2018 se visitó la laguna “La Manga”, situada a unos 2 kilómetros del pueblo, en un sector de tránsito histórico desde los inicios de la colonización en la zona, donde confluían los viajeros desde y hacia Puerto Guadal y el área de Bertrand y el Baker.

En el lugar niños y niñas de 5° a 8° Básico interactuaron jornadas completas con el entorno natural, como actividad complementaria a las asignaturas de Ciencias Naturales, Educación Ambiental, y Lenguaje y Comunicación.

Identificación de animales y plantas nativas del entorno, caracterización de la ubicación geográfica del lugar, registro de la temperatura ambiental media y del agua de la laguna fueron algunas de las acciones desarrolladas. Asimismo, se abordaron los efectos de la interacción entre el ser humano y las especies presentes.

En opinión de Márquez este trabajo es coherente con la posibilidad de reconocer las oportunidades de enseñanza que entregan los distintos espacios ambientales, integrando la diversidad paisajística, ecosistémica y cultural del entorno, optimizando el uso educativo, recreativo y formativo de los espacios abiertos.

Visita a Los Maquis

Este año, previo a la pandemia, se tenía programado visitar el área del río Los Maquis, siguiendo su curso desde el sector de las tazas, pozones y cascadas, hasta su desembocadura en el lago General Carrera, incorporando a estudiantes de todos los niveles.

Dicha emblemática área fue escogida por su relevancia en el aporte a diversos ámbitos educativos. “Para este año teníamos contemplado realizar actividades de estudio, de macroinvertebrados, avistamiento de aves, analizar el suelo, los ciclos de las rocas, todo lo que se refiere al ecosistema del sector de río Los Maquis, que es bastante variado y donde hay una biodiversidad bien interesante”, explica el profesor.

El trabajo incluía dos jornadas completas por curso 

“Era nuestra propuesta para los años 2020 y 2021, pero hasta este minuto hemos estado sin poder hacerlo debido a la situación excepcional de salud que está afectando a todo el país, incluyéndonos a nosotros”, señaló. Además “estamos viendo como un peligro que después no podamos ingresar al sector de las cascadas, desde las tazas a la desembocadura porque vemos que se está interviniendo ese ecosistema por una empresa que quiere reactivar una hidroeléctrica para generar electricidad y eso para nosotros es un aspecto bastante preocupante como comunidad educativa”.

En este sentido, puntualiza que “nos parece bastante preocupante y nos llama la atención que se haya entregado eso de buenas a primeras sin contemplar la opinión de la comunidad, y menos de la comunidad escolar. Nosotros estamos tratando de aprovechar todos los sectores más o menos prístinos, que nos puedan aportar para el conocimiento e internalizar la educación ambiental y que los chiquillos se apropien de lo que tienen, lo valoren y lo cuiden”.

Márquez alude así a la intervención del sector de la cascada Los Maquis por parte de Edelaysen, que construye en el área una central hidroeléctrica de pasada de 1MW.

El proyecto ha generado rechazo entre parte de la comunidad, al haberse iniciado sin evaluación ambiental ni participación ciudadana institucional. En caso se haber existido ésta, la compatibilización con las actividades educativas habría sido parte de la discusión, buscando medidas de mitigación o incluso de compensación a los impactos de este tipo de obras.

Por lo pronto, desde fines de marzo las faenas están paralizadas, hasta que se levante el estado de excepción decretado por la pandemia.