Por: Yarela Goméz, Villa Ortega y Nis Sorensen, Puerto Aysén. Miembros de Convergencia Social Aysén.

La organización social, las movilizaciones, los años de lucha permitieron que el apruebo ganase con un cerca del 80% de los votos. Ni los pronósticos más favorables nos posicionaban en esta situación que hoy es real y se debe, exclusivamente, a la ciudadanía organizada. La región de Aysén aprobó en todas sus comunas, dando cátedra de conciencia social forjada al alero de las luchas medioambientales que han mantenido a nuestra región en la vanguardia de la organización popular por la defensa del territorio.

Hoy, en contexto de cuarentena, con las implicancias de la dispersión geográfica, las, los y les estudiantes universitarios impedidos de poder votar por encontrarse lejos de sus locales de votación, las personas en cuarentena por covid, el miedo al contagio, la instalación de mesas nuevas y las dificultades en los padrones, la región de Aysén tuvo igual participación que en otras elecciones en que estas dificultades no se encontraban presentes. Esto muestra que, a pesar de todas las dificultades, la gente de nuestra región hizo un esfuerzo para participar en este plebiscito histórico que forja el camino al ingreso a la democracia real y, dejamos tras 30 años, la transición.

La región de Aysén quiere y merece una nueva constitución que ponga fin al modelo neoliberal de explotación de la vida y naturaleza. Esta tierra ha sido siempre mirada con ojo ajeno gustoso de saciar su hambre de riqueza a cambio de la explotación de los recursos naturales de la reserva de la biósfera en la cual vivimos. Ante cada afrenta neoliberal, el pueblo de la región ha hecho frente, saliendo victorioso y deteniendo megaproyectos gracias a la organización ciudadana. Hoy, en esta victoria popular la organización regional por el apruebo, alcanzó cada mesa del territorio reuniendo voluntarios que entregaron su día, a la defensa del proceso constituyente alcanzado que, por años se negó.

El apruebo es solo el medio de verificación del que dispuso la ciudadanía para evidenciar lo que las calles no callan desde hace años, es necesario, lo merecemos y debemos tener una nueva constitución que esté a la altura de los requerimientos de la sociedad chilena y ya estamos en pie para empezar a construirla. Este primer paso institucional, debe proyectarse de manera paralela a la organización social y popular. No hay que abandonar los cabildos, las discusiones, el pensar un Nuevo Chile, un Chile digno donde todas, todes y todos tengamos igualdad de oportunidades y podamos por fin, sentirnos parte, escuchados y respetados.