Escrita por Patricia Barra Tarrés

La pandemia ha intensificado los temas existenciales del ser humano. Nos ha enfrentado a nosotros mismos y a nuestros modos de vida, invitándonos a replantear muchas cosas del cotidiano; el trabajo y sus ritmos, la importancia de la crianza, la virtualidad y la presencia y, en definitiva, la vida en sociedad.
Para los adultos mayores, la mayor parte del camino está recorrido, pero seguimos “estando aquí” y esto es lo que no sentimos ante los ojos de los demás. Nuestro drama en este contexto se ha acentuado: la soledad, la angustia y el miedo a lo que pueda venir ha sido parte de cada día. El distanciamiento social para muchos de nosotros ha sido trágico, sin la posibilidad de ver y compartir con familiares y amigos, además de abandonar actividades recreativas, talleres o reuniones en las sedes comunitarias o clubes del adulto mayor. Esta situación nos hace estar más sedentarios y pensar demasiado; los días se hacen largos y tediosos… aferrados a la televisión o a lo que dicen en la radio. Nada muy esperanzador.
A toda esta situación se agrega la falta de medios económicos que no nos permite tener una vida digna y tranquila. Pronto se cumplirá un año de promesas de alza de nuestra jubilación. La clase media, una vez más, no pertenece a nada. Sin beneficios. Hoy Chile quiere iniciar un nuevo camino. Por esto es fundamental participar en las elecciones de concejales, alcaldes, gobernadores y constituyentes. Tenemos que escoger personas de valor que puedan aportar a un sistema inclusivo, donde los adultos mayores sean considerados, escuchados y valorados.