Escrita por Cinthya Pantanalli Wandersleben, Candidata a constituyente, Militante y comisionada política Evópoli.

Si bien es cierto, la nueva constitución no resolverá los problemas de las personas por si misma en ninguna parte de Chile, es necesario que la escribamos pensando en el tipo de Estado que queremos, para que efectivamente resuelva los problemas de los chilenos.

Es imprescindible un nuevo Estado, con una estructura que permita a la democracia generar justicia, servicios públicos de excelencia, sin operadores políticos y lograr el más alto nivel de trabajo en los estamentos públicos.

La constitución, entonces, debe ser mínima y con ello, regir los qué y cómo queremos que las cosas sean, así maximizando la democracia ¿de qué manera? Generando una constitución que se limite a establecer reglas, derechos y libertades, que hacen posible una política democrática.

Para no transformar la constitución en un arma, en la permanente lucha ideológica, el texto constitucional debe ser el piso mínimo compartido entre todas las visiones de la sociedad, para no petrificar lo que nosotros creemos correcto, obligando a las futuras generaciones a estancarse en más de lo mismo.

Una constitución mínima, debe crear el ambiente de discusión democrática incentivando que esta, ocurra de manera activa y respetuosa, considerando todos los puntos de vista, sin que las minorías queden aplastadas por las mayorías o que las mayorías deban someterse a minorías.