Escrita por; Paola Covarrubias, Coordinador a Causa Evopoli Mujer.

Marzo es denominado el mes de la mujer y no quiero que pase sin escribir un par de cosas.

El 8 se celebró el día de la mujer y muchas recibimos un saludo, flores, chocolates una cena y otros gestos que se agradecen por supuesto; pero también es el día en el que se enfatiza a través de distintos actos, programas y eventos, la violencia que muchas de nosotras hemos vivido y vivimos a diario.

Es triste ver que sólo una vez al año tenemos la oportunidad de centrar la mirada en esta realidad mucho más común de lo que quisiéramos y donde ni el dinero, ni la educación ni el estrato social te hace inmune. Todas nos enfrentamos al mismo sistema que nos discrimina, nos victimiza… y que no funciona.

Hasta la fecha tenemos 8 femicidios este año, el 2020 tuvimos 43, el 2019 46, el 2018 42, el 2017 44, el 2016 34 y así podría seguir contando números de mujeres que fueron asesinadas por quienes le declararon su amor alguna vez; y eso sin considerar aquellas mujeres que fuimos maltratadas, abusadas, violentadas o agredidas, en diversos grados, pero sin llegar a la muerte.

“El sistema no funciona”, eso lo hemos escuchado innumerables veces y vamos a estar de acuerdo por distintas razones, pero en este tema en particular hay varias cosas que llaman la atención.

No puede ser que “una”, después de no denunciar por  largo tiempo, ya sea por amor, por cuidarlo (a él), por miedo o por vergüenza, cuando por fin te atreves a hacerlo, la denuncia quede estancada en fiscalía… supongo que sin mala intención, o cuando llegas al tribunal te cuestionen a ti y no al abusador, diciéndote que hasta los golpes te los hiciste tú, y creyéndole más al acusado asumiendo que estás loca y dedicando el mayor esfuerzo en demostrarlo.

No debiera ser que incluso las instituciones creadasespecialmente para nuestra defensa, se hagan a un lado en  las situaciones en que,  “supuestamente” no corre riesgo tu vida, “solo tu salud, tu bienestar y estabilidad”; permitiendo sólo la empatía, el apoyo y los esfuerzos personales de aquellas funcionarias que conocen tu caso.

La única excepción en mi experiencia, fue el paso por el Centro de la Mujer “Rayén” en Coyhaique, donde conocí  por un lado a profesionales comprometidas y dispuestas a ayudarme; y por otro a varias compañeras, diferentes entre sí, mujeres maravillosas que no tendrían por qué estar pasando por ese dolor tan grande. Aquí encontramos refugio y compañía varias provenientes de este mundo paralelo en que la sociedad pasa sin darse cuenta de que existe o, aúnpeor, haciéndose la ciega frente a situaciones que están al frente de sus ojos.

La razón por la que volví a la política, es para aportar mi experiencia y mi conocimiento en dar a conocer las circunstancias que las mujeres vivimos, las discriminaciones constantes, la invisibilización de nuestros roles y competencias y el prejuicio inmediato al cual nos enfrentamos. En Evópoli Mujer, buscamos que el liderazgo femenino florezca y se desarrolle; pero para esto necesitaremos derribar las barreras que el sistema nos impone.