Escrita por: Julián Da Silva, Coordinador Causa Infancia, Evopoli región de Aysén.

La infancia quizás sea la etapa más importante en nuestras vidas, ya que en ella forjamos nuestros valores y creencias, la cual será nuestra base para el desarrollo a futuro, definirá nuestra manera de comportarnos en sociedad.

Desde el nacimiento hasta más menos los 6 años de vida, el niño absorbe todo lo que observa y genera aprendizajes en base al entorno en el cual vive, muchos estudios concuerdan que “La primera infancia es un tiempo biológico que condiciona al niño para el resto de su vida”.

Una infancia feliz, llevará a una etapa adulta también feliz, ya que en ella habrá forjado raíces de confianza y su amor propio. En cambio, una infancia infeliz, llevara consigo secuelas en su etapa adulta, como miedo, carencia afectiva, temores.

Es por eso que quizás una buena inversión en los primeros años de vida de los niños, a la larga sea mucho más rentable. Se ha demostrado que la inversión en intervenciones hacia la infancia (considerando desde la etapa de gestación) genera mayores ingresos a las familias. Por eso, un país que invierta en los primeros años de vida de sus niños y niñas, tendrá un mayor ahorro debido al menor gasto futuro en intervenciones de recuperación (de 4 a 9 dólares por cada dólar invertido).

La intervención oportuna y adecuada en los primeros años de vida reduce riesgos de enfermedades, deserción escolar, criminalidad y de ayuda estatal a través de programas sociales. Cabe precisar que el desarrollo de la niña y el niño en sus primeros años predice su progreso escolar. (Fuente: adaptado de “Schools, Skills and Synapses” por J. Heckman, 2008, Economic Inquiry, Vol. 46 N° 3, pág. 311).

Quizás estemos mal enfocados hacia donde tenemos que apuntar, si queremos lograr una mejor sociedad, un país más tranquilo, gente con valores, quizás debamos partir por donde nace todo, y por donde todo comienza, nuestra infancia.

Para finalizar les dejo un escrito de Confucio (filosofo chino 551 – 479 a. C.):

El pueblo antiguo que deseaba tener una clara armonía moral en el mundo, ordenaba primero su vida nacional; los que deseaban ordenar su vida nacional regulaban primero su vida familiar; los que deseaban regular su vida familiar cultivaban primero sus vidas personales; los que deseaban cultivar sus vidas personales enderezaban primero sus corazones; quienes deseaban enderezar sus corazones hacían primero sinceras sus voluntades; los que deseaban hacer sinceras sus voluntades llegaban primero a la comprensión; la comprensión proviene de la exploración del conocimiento de las cosas.

Cuando se gana el conocimiento de las cosas se logra la comprensión; cuando se gana la comprensión, la voluntad es sincera; cuando la voluntad es sincera, el corazón se endereza; cuando el corazón se endereza, se cultiva la vida personal; cuando la vida personal se cultiva, se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, la vida nacional es ordenada, y cuando la vida nacional es ordenada, el mundo está en paz.

Desde el Emperador hasta el hombre común, el cultivo de la vida personal es el cimiento para todo. Es imposible que cuando los cimientos no están en orden se halle en orden la superestructura. Jamás ha habido un árbol de tronco delgado cuyas ramas superiores sean pesadas y fuertes.

Hay una causa y una secuencia en las cosas, y un comienzo y un fin en los asuntos humanos.

Conocer el orden de precedencia es tener el comienzo de la sabiduría.