Escrita por; Luis Alberto Prieto Epuyao, Seremi Justicia y Derechos Humanos, Región de Aysén.

El confinamiento que con motivo de la pandemia estamos viviendo, ha conllevado a múltiples consecuencias de distinta naturaleza en nuestra sociedad, algunas, como el abuso sexual infantil, no son visibles oportunamente, y afectan a quienes necesitan de nuestra mayor protección y atención, los niños y niñas, por ello, en las próximas líneas explicaré brevemente en que consiste este delito y les comentaré en que hemos estado trabajando al respecto, junto al Servicio Médico Legal, la Policía de Investigaciones y la Junta Nacional de Jardines Infantiles, JUNJI.

Lo primero, el abuso sexual es un delito -acción u omisión voluntaria penada por la ley-, y así hay que tratarlo, que consiste en la realización de una acción que tiene un sentido sexual pero que no es una relación sexual, en ese sentido el código penal expresa “…cualquier acto de significación sexual y de relevancia realizado mediante contacto corporal con la víctima, o que haya afectado los genitales, el ano o la boca de la víctima, aun cuando no hubiere contacto corporal con ella”, asimismo, la normativa sanciona también a quien exponga a un niño o niña a actos de significación sexual, lo cual a su vez contempla el child grooming o abuso sexual a niños por internet.

Pueden existir distintos indicadores que dan cuenta de la posibilidad de estar frente a esta figura, algunos son emocionales, otros físicos, pueden darse varios, solo uno, o ninguno, lo que es fundamental es escuchar el relato del niño o de la niña, el cual, aunque sea incompleto, es una señal, por lo que como adultos debemos estar atentos ante cambios en el rendimiento escolar, retrocesos en el lenguaje, trastornos del sueño, dificultades para establecer límites relacionales, tales como la desconfianza o excesiva confianza, o a señales físicas, como por ejemplo dolor en el área genital, infecciones urinarias frecuentes, retroceso en el control de esfínter, comportamiento sexual inapropiado para su edad, o si la niña o niño se viste con varias capas de ropa o se acuesta vestido.

El sentido de protección a nuestras niñas y niños, que compartimos con Junji, el SML y la PDI, nos motivó a desarrollar una serie de capacitaciones para poder entregar más herramientas a las educadoras y asistentes de la red de jardines infantiles Junji de nuestra región, reforzando además la importancia de la denuncia, partimos presencialmente en la localidad de Raúl Marín Balmaceda y continuamos por medio de video conferencia en distintas jornadas con la red Junji, estando muy próximos a completar el ciclo, en donde por medio de la expertiz profesional de la Psicóloga Forense del Servicio Médico Legal, se han podido entregar herramientas para la detección oportuna del abuso sexual infantil, compartir experiencias de las educadoras en la materia y realzar el valor de la activación del Protocolo de Actuación, que frente a este tipo de casos, posee la Junji.

Seremos perseverantes como Seremia de Justicia y Derechos Humanos, en intentar aportar a la comunidad regional en esta materia, e invitamos a Ustedes, como lectores de este espacio, a estar atentos y alertas ante la comisión de este delito, creerle al niño a niña, no tratarlos de mentirosos o fantasiosos, y sobre todo, denunciar siempre, ya que es una responsabilidad ética y social de todos y todas.