Escrita por: Alexis Cornejo Moraga, Coordinador Causa Salud, Evopoli región de Aysén.

 

La situación de la pandemia nos tiene a todos cansados. No es raro que tengamos alguna persona cercana o nosotros sintamos dificultades para dormir, ansia, pocas ganas para ir a trabajar, cambios en el apetito, irritabilidad y muchos otros síntomas que nos hace cuestionarnos si estamos frente a una posible depresión u otro trastorno. En este sentido, de acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Salud (2017) un 15,8% de la población sospechaba que tenía depresión; 6,2% la tenía y casi un 3% manifestaba haber tenido ideación suicida.

La región de Aysén no ha sido ajena a esta realidad. Por ejemplo, datos del Servicio de Salud Aysén informaban que para el 2016, la tasa de suicidio en ambos sexos era de un 17,7, casi duplicando la taza nacional de 9,2. Esta región, por razones que aún se están estudiando, generalmente tenemos peores indicadores que el resto del país en Salud Mental.

Todos(as) los(as) expertos(as) que estudian la materia están de acuerdo que estos indicadores se ven altamente incrementados en situaciones excepcionales tales como después de un terremoto, una guerra, un desastre natural u otro. Imagínense entonces lo complicado que está siendo ahora que llevamos más de 1 año en pandemia.

En este sentido es fundamental conocerse a uno mismo, identificar cuáles emociones son esperables en un contexto cómo este, (cansancio, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad, dolor de cabeza, de pecho, nerviosismo), versus aquellas que son signos de estar en presencia de un problema mayor. El límite es difuso, pero algunas señales que invitan a solicitar ayuda, ya sea para uno o para algún cercano, es cuando las dificultades mencionadas se exacerban y se convierten en inhabilitantes, por ejemplo, imposibilidad de levantarse, llanto profundo sin causa aparente, ideación suicida y con mayor preocupación, planificación o intento suicida. Así mismo, hay que saber identificar conductas riesgosas asociadas a esos estados, como aumento del consumo alcohólico, drogas o actitudes violentas.

Sin embargo, los estados anímicos depresivos o ansiosos se manifiestan de manera distinta en cada uno y no existe una receta mágica e infalible para su solución. La manera de manifestarlo para una persona puede cambiar diametralmente para otra. La sugerencia es siempre estar atento a cambios de comportamientos radicales, a sensaciones distintas a las acostumbradas y manifestaciones físicas asociadas. Si usted es una persona que tiene estas señales o conoce a alguien que lo tiene o que le cuenta que se siente así, siempre, pero siempre, busque ayuda. No minimicé ni normalicé lo que puede estar pasando ni lo que le transmite la otra persona.

Para estos efectos, durante este periodo, se han desarrollado distintas iniciativas con el objetivo de apoyar a personas que crean que están en esta situación. Ante dudas puede ir a su centro de salud más cercano, busque la ayuda que le parezca más conveniente dado que, con acceso a las consultas por vía telemática, existe mayor acceso a estas prestaciones. Si no dispone de recursos, el Ministerio de Salud ha desarrollado plataforma Saludablemente, (https://www.gob.cl/saludablemente/) donde hay información relevante y acceso a consultas gratuitas. Así mismo, también existen otras alternativas privadas que prestan servicios similares.

Es así que para el año 2021 existe un aumento de presupuesto respecto a la expansión del año 2020 el cual corresponde a un 310%, que equivale a 18.300 millones de pesos, los cuales serán invertidos, señaló la subsecretaria de Salud Pública Paula Daza “en el fortalecimiento del recurso humano de la atención de salud mental de la población infanto adolescente con vulnerabilidad psicosocial y en niños, niñas, adolescentes y jóvenes del Sename, lo que beneficiará a cerca de 50.869 niños, niñas y adolescentes”. Es así como por ejemplo se ha implementado tanto en Coyhaique como en Aysén policlínicos de atención en salud mental, aunque creo que aún falta muchísimo por desarrollar y sin duda la salud mental será el tema sanitario pos Pandemia por lo que debemos darle la importancia que merece con los recursos adecuados.

En conclusión, la situación actual no parece que acabe de un día a otro, y la Salud Mental no puede dejarse de lado. Pretender que uno puede actuar con “normalidad” en el contexto que estamos viviendo es una falacia y por ello, la invitación es a que, como individuos y comunidad, sepamos reaccionar a tiempo en detectar estas situaciones para no lamentar después situaciones que generan un alto impacto personal, familiar y social.