Escrita por; Luis Alberto Prieto Epuyao, Seremi de Justicia y Derechos Humanos Región de Aysén.

El pasado viernes, y con una muy buena convocatoria, a lo largo y ancho de nuestra región, realizamos junto a la sede regional del INDH, un seminario virtual denominado “Abordaje y Prevención de la tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes: Desafíos para el Estado de Chile y la región de Aysén”, de que se trata esta temática y por qué es necesario conversar de estos temas, es la invitación que extendemos a continuación.

A partir de la publicación de la Ley N°20.885, nuestra cartera ministerial pasó a denominarse de “Justicia y Derechos Humanos”, anteriormente solo contemplaba el primer concepto, pero es en base al segundo, el que nos da la tarea de promoción y protección de los derechos humanos, por ello nuestro interés en esta oportunidad de conversar sobre tortura, tratos crueles inhumanos y degradantes, con distintos actores, particularmente en el seminario en comento, con los agentes del Estado presentes en nuestra región.

Ahora bien, ¿Qué es la tortura?, la RAE la define como “grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo”, en nuestro país, la tortura está tipificada como un delito en nuestro Código Penal, dispuesto así por las modificaciones que introdujo la Ley N°20.968, al indicar que “El empleado público que, abusando de su cargo o sus funciones, aplicare, ordenare o consintiere en que se aplique tortura, será penado con presidio mayor en su grado mínimo…”.

Asimismo, la citada ley contempla una definición legal, al indicar que la tortura es “todo acto por el cual se inflija intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos, sexuales o psíquicos, con el fin de obtener de ella o de un tercero información, declaración o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se le impute haber cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona, o en razón de una discriminación fundada en motivos tales como la ideología, la opinión política, la religión o creencias de la víctima; la nación, la raza, la etnia o el grupo social al que pertenezca; el sexo, la orientación sexual, la identidad de género, la edad, la filiación, la apariencia personal, el estado de salud o la situación de discapacidad. Se entenderá también por tortura la aplicación intencional de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima, o a disminuir su voluntad o su capacidad de discernimiento o decisión, con alguno de los fines referidos precedentemente”.

Queda de manifiesto la gravedad que representa este concepto, por ello es que se considera una vulneración a los derechos humanos de las personas, y de ahí la necesidad de difundir y reforzar la prevención en la materia, por lo que estamos satisfechos por el alto nivel de participación que tuvo el seminario virtual, ya que ese nivel demuestra el grado de compromiso de los funcionarios públicos de la región convocados, hacia el respeto y promoción de los derechos humanos de las personas, las cifras a nivel país son bajas en atención a la cantidad de procedimientos y en nuestra región particularmente, por lo que debemos perseverar como sociedad regional en que aquello se mantenga e incluso disminuya.

Finalmente, no puedo dejar de mencionar nuevamente el trabajo colaborativo desarrollado con la sede regional de Instituto Nacional de Derechos Humanos, estamos convencidos, que esa forma de trabajar, es la que más y mejores frutos da para nuestra región y sus habitantes.